El comienzo de un despertar te conduce primero a las profundidades del yo, no a las esferas más elevadas. No te lleva directamente a la luz admirable, pues antes hay que observar las propias sombras.
Para adquirir comprensión hay que aceptar la propia ignorancia; solo puedes ver con nitidez si purificas tu mirada.
La capacidad de escucha se adquiere en el silencio. Si deseas dominar el arte de la comunicación, entonces calla y deja hablar al mundo.
Entre el asfalto y el incienso — Un viaje del riesgo al propósito
Alfonso Corchero